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Eichmann in Jerusalem - A Report on the Banality of Evil - Autora: Hannah Arendt


Después de que la Segunda Guerra Mundial culminó en 1945 se produjo un proceso de cortes militares en los que se juzgó criminalmente a varios de los altos oficiales del régimen nazi que sobrevivieron la guerra. A estos tribunales se les conocen como los juicios de Nuremberg. Estas cortes fueron el fundamento para el establecimiento de lo que hoy se conoce como la Corte Criminal Internacional de la Haya en Holanda. Aparte de los juicios de Nuremberg, que fueron iniciativas de las fuerzas aliadas que ganaron la guerra (Estados Unidos y Gran Bretaña) también se llevaron a cabo otros juicios en el recientemente creado (para aquella época) estado de Israel. Varios sobrevivientes judíos, junto con recursos del estado de Israel, se dedicaron a investigar el paradero

de oficiales nazis que evitaron ser capturados al concluir la guerra. Uno de estos oficiales nazis que fueron capturados por agentes judíos fue Adolf Eichmann. Eichmann había sido capturado por fuerzas americanas, pero logró escapar y en 1950 se las ingenió para esconderse en Argentina. En mayo de 1960 Eichmann fue capturado en Buenos Aires y eventualmente fue trasladado a Israel. En abril de 1961 el estado de Israel comenzó un juicio en el que se le acusaba de ser parte integral del manejo y facilitación de la logística de las deportaciones masivas de cientos de millones de judíos a los campos de concentración localizados en distintos puntos de la Europa ocupada por el Tercer Reich alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Su juicio recibió mucha publicidad. En 1962 fue declarado culpable por crímenes de guerra y finalmente fue ejecutado por medio de la horca.


El juicio de Adolf Eichmann fue atestiguado, estudiado y reportado por la teórica política judía Hannah Arendt. Su estudio del juicio de Eichmann fue publicado en

1963 bajo el título 'Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil'. En el libro, Arendt narra y describe los acontecimientos del juicio y procede a analizar el carácter y comportamiento de Eichmann como individuo según sus observaciones del testimonio del enjuiciado frente a la evidencia presentada. Aunque todo el proceso judicial y toda la evidencia histórica que se presenta es importante e interesante, es la naturaleza de Eichmann como individuo la pieza central del texto. La imagen que usualmente se tiene de un alto oficial de un régimen militar dictatorial como fue el Tercer Reich alemán, es el de una persona de carácter fuerte con extensa experiencia militar. Mucha arrogancia, prepotencia y soberbia es lo que se podría esperar. En el caso de Eichmann, Arendt observó que este sujeto no era nada especial a pesar de su alto rango y responsabilidades sino que era un ser ordinario a quien describió como no muy inteligente. En el juicio salió a relucir que Eichmann no terminó la escuela superior ni sus estudios vocacionales. No excedió en ningún empleo y no fue hasta que se unió a la SS nazi (el ala ideológica del ejército alemán) que pudo destacarse por ser básicamente un 'yes man' (un servidor obediente). La percepción que se presenta de Eichmann es que era un tipo común y corriente, lo que se puede catalogar como 'normal', y simplemente fue un burócrata dentro del aparato del régimen alemán que obedecía las órdenes sin cuestionar. La observación principal de Arendt es que la obediencia ciega de Eichmann no se debió a lo que comúnmente se denomina como 'maldad'. Sus acciones fueron malas, pero Eichmann no se regía por la dinámica del 'bien versus mal', simplemente él se limitaba a hacer su trabajo sin considerar ni cuestionar las consecuencias e implicaciones morales de sus actos.

Una de las conclusiones de Arendt es que Eichmann fue un ejemplo del comportamiento de gran parte de la población alemana que veía las acciones y visión de mundo de Adolf Hitler y su régimen como algo normal y que su participación, voluntaria o involuntaria, era socialmente aceptado. Arendt entendió que esta perspectiva de lo que era 'normal' contradice la idea generalizada de que todos los nazis, en especial sus altos oficiales, eran monstruos psicópatas y sociópatas cuyas acciones eran inspiradas y motivadas por pura maldad. En cambio, Arendt sugiere que muchos de los actores en las atrocidades nazis no actuaban dañinamente por un placer morboso sino que ellos entendían que lo que hacían era solamente obedecer órdenes porque era su trabajo y su deber ciudadano. Arendt dice sobre Eichmann: "A pesar de todos los esfuerzos de la fiscalía, todo el mundo podía ver que este hombre no era un 'monstruo', pero, de hecho, era difícil no sospechar que él era un payaso."


La tesis del libro gira en torno al concepto de la 'banalidad del mal' que Arendt planteó por primera vez. Con este concepto ella argumenta que Eichmann no era un fanático ideológico loco sino que era un tipo promedio con poca capacidad para pensamiento propio que estaba motivado más por ganarse promociones en su trabajo que por la ideología dominante de su sociedad. Este tipo de 'banalidad', plantea ella, estaba basado en cierta clase de estupidez para nada especial. Arendt no libera de culpa y responsabilidad a Eichmann y establece lo horrendo de su participación en el holocausto. Pero si comparamos a un psicópata como Hitler con un tipo ordinario como Eichmann la diferencia en el carácter y la motivación de sus acciones las diferencias con más que evidentes.


Lo interesante del concepto de la 'banalidad del mal' es el planteamiento sobre que en toda sociedad hay comportamientos considerados como 'malos' que suceden porque hay personas que no toman en cuenta lo bueno o lo malo ni lo apropiado ni lo inapropiado de sus acciones. Hay ciertos comportamientos malos socialmente aceptados o tolerados porque se han 'normalizado' debido a una disminución de la sensibilidad y la empatía, y a un aumento en la indiferencia hacia el bienestar de otras personas. O simplemente, como dice Arendt, puede deberse a una estupidez latente de los individuos que tienden a hacer cosas malas. El asunto es un asunto más complejo que lo que describo y vale la pena estudiar el concepto más a fondo y reflexionar sobre como se puede aplicar a la sociedad actual.


Citas del libro:


"Porque la política no es lo mismo que la enfermería, en la política la obediencia y el apoyo son una misma cosa."


"Adolf Eichmann fue a las galeras con gran dignidad. Había pedido una botella de vino rojo y se bebió la mitad. Él rehusó la ayuda del ministro protestante el reverendo William Hull quien le ofreció leerle la Biblia que tenía consigo; sólo tenía dos horas más para vivir, por lo tanto, no tenía 'tiempo para perder' ... Era como si en esos últimos minutos él invocará la lección que nos ha enseñado el curso largo de la maldad humana - la lección de la palabra y el pensamiento aterrador que define la banalidad del mal."

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