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261: un número que las mujeres debemos recordar

Semana 1: 13 millas 

Semana 2: 14 millas

 

Ya completé la segunda semana de entrenamiento para el Maratón de Chicago.

 

¿Cómo me fue? Puedo describirla con un solo adjetivo: Intensa

 

La euforia de comenzar a publicar estas columnas se unió con la algarabía que provocó que cuatro mujeres del equipo del que soy parte corrieran el maratón de Boston, el pasado lunes, 17 de abril. Esta carrera es un reto. En el año 2014, la revista Forbes, en su sitio de internet, la colocó como uno de los 10 mejores maratones del mundo. Casi 30 mil personas participaron este año, entre ellas, más de 10 mil mujeres, Muchas, ¿verdad?

 

Sin embargo, hace 50 años que una mujer se inscribiera en un maratón era imposible, ya que se tenía la idea de que ese tipo de eventos no era para nosotras.

Una mujer pensó diferente. Kathrine Switzer, en aquel momento con 20 años, decidió que sí podría correr y se inscribió utilizando sus iniciales, en lugar de su nombre completo. Se le asignó el número 261.

 

Switzer comenzó la carrera junto a su novio. Cuenta la corredora que los hombres que la veían en el grupo la felicitaban. Pero no todo fue miel sobre hojuelas. Cuando el director del evento se percató de la presencia de una mujer, trató de sacarla de la ruta; sin embargo, no lo logró y Kathrine pudo completar el maratón.

 

 Foto tomada de http://www.runnersworld.com/boston-marathon/who-was-that-guy-who-attacked-kathrine-switzer-50-years-ago

 

Este año, con 70 años y utilizando el mismo número que se le asignó en 1967: 261, Kathrine completó la carrera. A 5 década de su carrera, ella logró que se reconsiderara la percepción que se tenía de la mujer como un ser delicado, que debía estar en la casa. Esto no es un asunto sobre correr en la misma carrera que un hombre; es mucho más que eso. Es en ello, en lo que debemos reflexionar.

 

Mis compañeras de equipo, seguirlas milla a milla, recibir mensajes de apoyo, de inspiración por la columna y el regreso de Switzer me motivaron. Corrí 14 millas esta semana. Si les escribo que ha sido fácil, les miento. La motivación y la euforia del momento disminuyen. Las piernas me duelen. Se me han llenado los pies de burbujas de agua y creo que voy a perder la uña del dedo meñique del pie derecho (eso es parte de correr); y como ya incluí ejercicios de fortalecimiento, he descubierto músculos que no sabía que tenía, tengo las pantorrillas duras y el cuerpo entumecido. No piensen en que corro rápido. Esto no es cuestión rapidez; es de resistencia. Pero, hace 5 décadas no hubiera podido estar entrenando para el maratón de Chicago, ni contándoles sobre mis experiencias. Eso es muy importante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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