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Big Beautiful Women. Esta es una categoría que desde hace algún tiempo existe en la pornografía que puede hallarse en internet. Pero también, en la vida cotidiana, quizás nos hayamos topado con el chico que parece buscar siempre a una mujer gorda. En inglés, le llaman fat chasers. ¿Debemos sentirnos halagadas de que haya hombres que nos busquen a Nosotras, Las Gordas?

 

¿Porque debe reafirmarse que aún cuando somos Big Women, podemos ser Beautiful? En la sexualización de la mujer no hay algo así como la categoría “Beautiful Blonde” o “Beautiful Brunette”. Se asume que, si de gustos se trata, para los hombres heterosexuales las mujeres son o deben ser de antemano bonitas y bellas. Las mujeres gordas, por otra parte, para ser consideradas objetos de deseo, deben ir con el apellido de “Beautiful”. Los hombres buscan formas de asegurarse de que, “aunque” seamos gordas, aquellas de nosotras exhibidas para su placer seamos bellas. Porque bajo la masculinidad tradicional, los hombres heterosexuales son criaturas frágiles que buscan asegurarse de que pueden controlar lo que hacen y lo que les gusta. Y con mucha facilidad tienden a transformar a las mujeres en objetos, aún más al cuerpo femenino como objeto que les provee satisfacción. ¡Imagínate que a un hombre le guste una gorda fea!

Al final, todas las mujeres somos susceptibles de ser objetivadas, o sea transformadas en objetos carentes de actividad propia. Lo curioso de la gorda bonita, la gorda rica, es que es doblemente convertida en objeto de deseo. Por ser mujer, porque tenemos un cuerpo mujer, pero también porque tenemos un cuerpo que a ciertos ojos produce satisfacción. ¡Siempre y cuando seamos bonitas! O sea, gorda, pero agradable a la vista, de otro modo no vale.

 

​De nuevo aquí el problema es que nos vemos desvirtuadas a ser el telón de fondo del deseo de otros. “Vale, está bien que seas gorda, pero tienes que tener ciertas características que te harán aceptable”. Podemos ser objetos de deseo, pero debemos cumplir. Las mismas modelos plus size deben comparecer ante un cánon de belleza que no está hecho para ellas. Deben ser bonitas, pero de una belleza (del rostro, por ejemplo), que a veces hace que sean como mujeres delgadas algo rellenitas. La gordura tiene cara, y esta es pocas veces retratada incluso en la moda plus size.

 

¿Qué hacer, entonces? ¿Nos suscribimos a esta nueva pasión por el cuerpo gordo o esta es solo otra forma de normatividad mercantil? Es compleja esta pregunta porque es un punto de inflexión en el proceso de consciencia al que una debe retrotraerse. Yo creo que cada persona debe hacer lo que estime conveniente con su cuerpo ya que si normamos la delgadez como algo negativo, caemos en la misma estructura que estamos tratando de deconstruir. Sin embargo, es tan difícil preguntarse si estamos adelgazando por “convención sociocultural” como lo es cuestionarse si somos pro aceptación de los cuerpos gordos porque estamos gordas. Ese argumento es muy utilizado en contra de los movimientos de aceptación de la gordura y creo que es un cuestionamiento válido también y que debemos hacernos. Yo pongo mis fichas en la construcción de los cuerpos y en la performance. Rechazo intensamente los determinismos y a fin de cuentas, la limitación. Creo que a pesar de los procesos que realicemos, siempre puede haber resquicios del sistema inconscientemente tatuados en nosotras, pero la idea es cuestionarse constantemente y ser coherentes con las respuestas que nos demos. Validemos la comodidad de los cuerpos en el presente, no en el futuro cuando respondamos a determinado canon o figura, aunque eso implique abrirnos hacia un cambio. Quién sabe si a ser más delgada o más gorda, pero libres de decidirlo con las mismas posibilidades que nos otorga, por ejemplo, optar por un corte de pelo o por tener las uñas pintadas. También desidealicemos que lograr esta libertad es una batalla ganada para siempre. Tal como ocurre con el cuerpo… a veces el corte de pelo nos queda estupendo, a veces es como una pesadilla, hay días en que nuestros ojos amanecieron brillantes y otros en que las ojeras enmarcan la mirada. ¿Quién dijo que nuestra sensación acerca del cuerpo es homogénea?¿Quién estableció que debemos lograr tener una buena relación con el cuerpo y que al hacerlo el proceso terminó?

 

Estamos en un avance continuo y cotidiano, el tener que estar óptimas todo el tiempo también es una construcción del capital, concientizarlo le resta carga a esa cotidianidad y nos permite abrirnos a todas las posibilidades sin miedo. Tenemos que tener la libertad de permitirnos la transformación sin que eso signifique que seamos más o menos, sin que eso nos silencie. Hay tantas pruebas de que los cuerpos gordos podemos hacer lo mismo que los delgados y en la misma “calidad”: pool dance, yoga, danza, porno, modelaje, actuación dramática, etc. Tenemos que dar la pelea para dejar de ser las excepciones a la regla, que se acabe el “es gorda pero es excelente deportista”, somos todo, y en el presente, sin que eso implique contradicciones. Tenemos que entregarnos hoy a nuestra deliciosa potencia y dejarnos sorprender.

 

¡Hasta la próxima!

 

Lic.  Paz Moreno

www.twitter.com/relaciontextual

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