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Una desagradable compañía.


En los últimos años la sociedad como tal ha incrementado grandemente sus demandas en todo sentido, estas van desde las funciones de casa, hasta la vida personal académica y laboral esto lo vemos reflejado muchas veces al final del día donde nos es difícil dejar la carga de las actividades de nuestro día a día y este nos empieza a generar un malestar que se ha ido volviendo común...y muy cotidiano al punto que muchas veces convivimos con el amablemente y si…Tal como lo imaginan me refiero al estrés, la mayoría de veces ni siquiera nos damos cuenta de que nos está sucediendo, pues obviamos las señales que nuestro cuerpo nos manda.


A manera de alerta comparto algunos de los tipos de estrés y como identificarlo, para que si es nuestro caso tomemos las acciones correspondientes y evitemos que este invada a totalidad nuestra vida, y no nos permita disfrutar de esas pequeñas cosas que hacen maravillosa nuestra existencia.


Según la Asociación de Psicólogos Americanos (APA) existen los siguientes tipos de estrés:


El Estrés agudo


Consideran que este surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. Aunque es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, si lo experimentamos de forma permanente es agotador, y es común que cualquier persona lo experimente alguna vez en la vida.


Los síntomas más comunes son:

  • Experimentar agonía emocional que es la combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión al mismo tiempo o de forma alterna.

  • Desarrollar problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, espalda, en la mandíbula, tensiones musculares.

  • Padecimiento de problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable.

  • Sentir sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.

El estrés episódico


Este es de mayor intensidad que el anterior le suele suceder a personas cuyas vidas son tan desordenadas que están siempre o casi siempre en crisis, o apuros de todo tipo, son muy desorganizadas y tienden a llenarse de muchas exigencias y responsabilidades a sabiendas que no se podrán cumplir.


Los síntomas que presentan son los siguientes:

  • Se muestran demasiado agitados todo el tiempo.

  • Mantienen mal carácter.

  • Son irritables.

  • Siempre están ansiosos.

  • Se vuelven muy nerviosos.

  • Son hostiles.

  • Tienen relaciones interpersonales deterioradas

  • El trabajo les estresa con mucha facilidad.

  • Tienen dolores de cabeza tensos y persistentes,

  • Desarrollan migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y enfermedades cardíacas.

El estrés crónico.


Aún existe otro nivel más preocupante y es este, pues el estrés que produce es agotador tanto que desgasta a las personas día tras día, año tras año, y termina por destruir no sólo al cuerpo, sino también a la mente y a la vida misma.

Este aparece en situaciones de pobreza, en familias disfuncionales, y es la respuesta de nuestra mente y cuerpo al verse atrapado en un matrimonio infeliz o en un empleo o carrera que se detesta, se manifiesta cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.

Este se manifiesta de formas mucho más específicas que los anteriores y se evidencia cuando sucede lo siguiente:

  • Existe tendencias o intentos claros de suicidio.

  • Manifestaciones de cualquier tipo de violencia.

  • Ataques al corazón.

  • Presenta apoplejía.

  • Desarrolla cáncer.

En este nivel las personas se desgastan tanto que llegan a una crisis nerviosa casi siempre con un terrible resultado final, esto se debe a que los recursos físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento no solo psicológico sino también médico.


Si por alguna razón estamos experimentando de manera frecuente esta clase de síntomas lo más recomendable es que busquemos ayuda profesional, pues como dice una buena amiga, nuestra salud no tiene precio, y sobretodo nuestra salud mental.


*Las imágenes fueron obtenidas de pixabay.com

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